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Mi segunda oportunidad con Ginebra

En esta categoría del blog, relato mis experiencias de viaje, lo vivido, todo es subjetivo, nada es modificado y bueno, es mi blog, nadie me paga por el, así que tengo derecho a escribir lo que se me venga en gana. Mi primera vez en Suiza fue horrorosa, punto.  La primera vez que viajé a este país lo hice por tierra, desde Francia, aceptando la invitación de una chica que había conocido años atrás en Nueva York. Llegué a la ciudad de “bâle” -Basilea en español, ubicada entre la frontera con Francia y Alemania-, a eso de la media noche después de todo un día de viaje. Como lo dije en mi artículo de Madrid, un viaje no solo lo hace el lugar sino también las experiencias vividas con las personas que te encuentres en él. Mi reencuentro con la chica en cuestión no fue del todo como lo había planeado, tanto así que me fui antes de lo previsto, aunque no todo fue malo, tuve la oportunidad de conocer el bosque negro en Alemania y viajar también a la ciudad de Ginebra. De la parte negativa me da flojera mental escribir sobre esa  experiencia, simplemente porque no vale la pena recordar su “hospitalidad” -lo siento, te dejo con la curiosidad aunque tal vez un día me anime-.

Evitaba a toda costa escribir sobre Suiza porque se me hacía difícil plasmar lo vivido,  tal vez porque mis primeras impresiones de este país no fueron como las esperaba y me dije a mí misma que no volvería a poner un pie en Suiza, que no me interesaba una segunda oportunidad y me quedaba con ese trago amargo.

En mi tierra natal hay un dicho que dice “al que no le gusta la sopa le dan dos tazas” y ¡vaya que sí pasa! La vida no para de sorprenderme y de cerrarme la boca -hablas mucho Lina, mejor cállate- exactamente tres meses después conseguí un trabajo en la región de los Alpes, a tan solo cinco minutos de la frontera con Suiza, cerca de Ginebra. -Te lo dije Lina, cállate y espera-.

Abro paréntesis:

Durante mis primeros viajes aún no existía este blog, así que en cuentas resumidas para que entiendan mejor, esto fue lo que pasó: El día que tomé la decisión de viajar por el mundo solamente tenía 150€ en el bolsillo y la visa Schengen estaba a punto de vencerse -Sí, bastante soñadora, ya lo sé-. Después de pasar dos meses difíciles e intentando renovar la visa, no podía encontrar ningún trabajo legalmente, la espera se hizo eterna sin saber que iba a pasar. Finalmente, el mismo día que recibí la noticia de la aprobación de la visa, me puse manos a la obra a buscar un trabajo por Internet y dos semanas después me despedía de la ciudad de Poitiers -donde había sentado base por casi un año- para empezar un nuevo capítulo.

Listo,  cierro paréntesis.

Entonces, volviendo al dicho, al saber que regresaría de nuevo a Suiza, tomé las cosas con calma, sonreí y me dije que me daría -o más bien le daría- una segunda oportunidad, al fin y al cabo no tenía nada que perder.

Si tengo un lector que viva en Ginebra o haya visitado esta ciudad, sepan que mi punto de vista es completamente subjetivo y no intento darle “mala fama”, pero como lo dije al principio, es mi blog y hay lugares y experiencias que no pasan por ningún filtro, así como las viví y las sentí, así mismo las leerás. Suiza es un país con una extensa historia,  paisajes de postal y comida exquisita, y yo no tuve la dicha de conocer esta cara del país ni en mi primera ni en mi segunda visita. Al regresar a Ginebra pensé que no caería mal una segunda oportunidad para disfrutar y reconciliarme con la ciudad pero al pasar las semanas me di cuenta que nada cambiaría.

Ginebra, Suiza

El Jet d’eau (chorro de agua) es una de las fuentes más grandes del mundo y monumento de la ciudad.

Ginebra, Suiza

Una de las sedes de la ONU se encuentra en Ginebra

Ginebra es una ciudad que no lo niego, me llamó la atención por ser tan pequeña y concurrida al mismo tiempo. Ordenada y muy segura, pero para mi es una ciudad para turistas más no para viajeros. Para nadie es un secreto que Suiza es uno de los países más caros de Europa, gozan de una economía muy estable y los sueldos son unos de los más altos del viejo continente. Ginebra, no es la excepción, siendo una de las sedes de las Naciones Unidas y de la Cruz Roja, además de ser la cuna de los hoteles más costosos -por algo las mejores escuelas de Hotelería del mundo están allí- Pero para mí -y para todo viajero de bajo presupuesto- el problema no radica ahí, si hay hoteles caros, no importa haces couchsurfing, si no hay restaurantes y bares “low cost” no importa, compras en un supermercado y cocinas. Incluso, el problema tampoco estaba en ver las calles llenas de autos de marcas -que en Colombia no he visto- ni de modelos y famosos por doquier, no, para mí, el problema siempre fue su gente, esos “encorbatados” que solo piensan en dinero y más dinero olvidándose de los pequeños placeres de la vida.

Ginebra es una ciudad para hacer dinero, para vivir bien, lo cual tampoco es pecado, pero eso de una u otra manera influye en tu forma de ser y de ver  a los demás. Puede que a muchos les guste, a muchos otros les da lo mismo y a la mayoría les parece “normal” vivir así, pensando solo en trabajo y plata, pero para mi no, a la que está detrás de éstas palabras no le gusta el tipo de gente que solo tiene dinero en su cabeza y que piensa que no ser millonario es el fin del mundo y que peor aún, en muchos casos se creen con derecho de mirar a los demás por encima del hombro. Si, mis palabras son duras pero vuelvo y reitero, es mi opinión personal.

Los dueños de la casa donde vivía eran ese tipo de personas que siempre estaban pensando en lo material como primera instancia, y en obtener riquezas; la apariencia y el consumismo eran lo prescindible para ellos. Poco a poco me fui declarando enemiga de ellos y su estilo de vida de pacotilla, de su egoísmo con los demás y sus ganas de producir a tal punto de enriquecerse y olvidarse de la riqueza interior.

Ginebra, Suiza

Es una ciudad con hermosos parques..

Cultura en todos sus rincones..

donde encuentras cultura en todos sus rincones..

Ginebra, Suiza-Patoneando (11)

Alguna que otra sorpresa en sus calles

Ginebra, Suiza

Y moda por doquier.

Conocí muchas personas, la mayoría extranjeros que estaban ahí porque “se ganaba el doble o el triple” que en su país de origen, con ellos tuve muchas experiencias positivas, aunque muchas veces nuestros puntos de vista chocaban de tal forma que era mejor dejar la conversación en “stand by”. Conocí a locales que se quejaban no tanto de la ciudad sino de su gente, pero gracias a ellos conocí otra cara de la ciudad y NO puedo generalizar -nunca se puede- sobre los suizos y su estilo de vida. Por eso,dejo claro que ésto solo me pasó en Ginebra, es mi pensamiento sobre una ciudad que me acogió durante dos meses pero a la que no volvería -bueno, al menos no por decisión propia-.

Todo hace parte del viaje, no se trata solo de ir, tomar la foto e irse, no para mí. Cuando se viaja de manera prolongada se absorbe algo de las culturas visitadas, se empieza a entender mejor a la humanidad y a uno mismo. Vivir en esta ciudad me hizo reflexionar y preguntarme ¿Qué había pasado, que había cambiado en mí que empezaba a molestarme ese tipo de cosas?

Si un día decides ir a Ginebra por primera vez, olvídate de este artículo, ve de todas maneras y crea tu propia opinión, pero eso sí, no olvides que es una ciudad costosa, desde el tranvía hasta comer una simple hamburguesa de Mc Donalds puede costarte una buena cantidad de francos suizos.

Si sientes curiosidad y quieres saber cómo una tercera vez  me ayudó a cambiar mi experiencia, puedes esperar mi segundo artículo sobre este país. Suscríbete aquí para que recibas nuevos artículos en tu email.

3 Comments

  1. Rosa Quintanar dice:

    Hola Lina! Hace meses visité esta ciudad y tuve alguna impresión similar, aunque tienes toda la razón: Es mejor no generalizar ! Sigue así

    • Lina Maestre dice:

      Hola Rosa! Sí, por eso hago la aclaración varias veces que es mi punto de vista y no estoy generalizando. Gracias por pasar y comentar

  2. […] con Suiza, después de dos tragos amargos que me había dejado el país en dos ocasiones (en este post explico por qué), decidí que una tercera vez sería la vencida y acepté viajar al centro del país aprovechando […]

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