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Una cita con venecia

Este es un viaje realizado hace dos años. Encontré el escrito en mi cuaderno de notas y quise publicarlo. Todas las fotos son de la cámara de mi amiga Elizabeth ya que para aquella época, yo no tenía cámara fotográfica.

¿Cómo no imaginarse Venecia? Es uno de esos lugares del planeta que merecen ser vistos, un lugar coqueto por excelencia y mi cita (no a ciegas) con esta ciudad ya estaba sellada desde hace mucho tiempo.

 Sé que siempre me quejo de los lugares atormentados por turistas, (y por supuesto Venecia no es la excepción) donde se debe ir porque no te imaginas estando en tal país, y no visitar tal ciudad o en tal ciudad y  NO ir a tal monumento, pero ¿Cómo evitar no ir a Venecia? Pasa mucho con Europa, un continente tan visitado, tan fotografiado, tan deseado, que incluso antes de ir ya te imaginas posando “así” en tal lugar o recorriendo tal sitio porque estás ahí y debes hacerlo. ¿Quién alguna vez en su vida no ha soñado con ir a Venencia? Y es que es fácil imaginársela, sus canales, su plaza San Marco (la típica foto junto con las palomas) hasta pueden escuchar a los gondoleros cantando (si ya sé, estoy exagerando un poco).

Fui con mi amiga Elizabeth, con quien me encontré en Milán y de allí tomamos el tren regional que antes de llegar a Venecia, hacía una parada en Verona, donde hicimos un alto de veinticuatro horas para visitar el centro de la ciudad. Ya en Venecia, fue en la estación de tren donde estuvimos incomunicadas con quien nos iba a hospedar por falta de Roaming internacional y conexión a Internet  (¡bravo Lina!).

Esta fue mi primera vista de Venecia

Esta fue mi primera vista de Venecia

Venecia - Patoneando blog de viajes - Lina Maestre (1)

Como lo dije antes, yo estaba preparada para Venecia, deseaba conocerla, me la imaginaba en todo su esplendor pero como cosa rara, mi primera vez con ella no fue como me lo imaginaba. Estaba cansada de pasar varias horas en un tren que hacía escala en cada una de las ciudades por las que pasábamos -y no me quejo, me gusta viajar en tren, pero después de estar todo un día viajando, caminando de aquí para allá y de allá para acá, estaba reventada-, además de tener el estrés en nivel avanzado por falta de conexión (honestamente me imaginé durmiendo debajo de un puente) estaba demasiado agotada física y mentalmente para “tener mi primera cita”, así que esperé conocerla al día siguiente para que el primer encuentro fuera más sorprendente.

A la mañana siguiente comencé a prepararme para mi cita con uno de esos destinos turísticos que deseaba conocer desde muy pequeña. Algunos lugares turísticos por excelencia me llaman desde el momento en que empecé a soñar con ellos, como París o Nueva York por ejemplo. Venecia no era la excepción, desde niña veía documentales que me permitían dejar volar la imaginación y alimentar la curiosidad de descubrir una ciudad donde los carros no ocupan ninguna importancia porque el protagonismo es para los botes y cuya calle principal es un canal de agua y, finalmente, después de tantos años, tantos documentales y películas, ahí estaba yo, por primera vez en una cita con una ciudad que veía tan lejos de mi alcance, arreglándome cual mujer en una primera cita con el hombre de sus sueños, así tal cual, estaba feliz.

Estaba impaciente, ya quería recorrer sus calles  sus puentes y canales y así muy temprano en la mañana mientras Elizabeth todavía estaba medio dormida, ya yo tenía mi energía al tope, y la ansiedad en mil. Finalmente, llegamos a Venecia.

Venecia - Patoneando blog de viajes - Lina Maestre (5)

Venecia - Patoneando blog de viajes - Lina Maestre (6)

Venecia - Patoneando blog de viajes - Lina Maestre (7)

Empezamos a recorrerla cuando aún no había turistas, la ciudad apenas se despertaba, los gondoleros alistaban sus góndolas para empezar su día laboral, los locales apenas empezaban a abrir sus negocios, la ciudad estaba en silencio.

A medida que pasaban las horas la ciudad se despertaba y nuestras ganas de ver más, aumentaban con la misma rapidez con la que aparecían grupos de turistas. Seguíamos caminando, ametrallando con nuestras cámaras y dejándonos llevar por sus puentes y sus canales. Continuamos el día entero caminando, perdiéndonos, sonriendo con la galantería de los italianos:

-Ciao bella

-Ciao, *suspiro*

Es increíble como la gente de un lugar puede amoldar su estilo de vida a su entorno. Acá no hay carros, todos están por fuera de la ciudad. Aquí las ambulancias, los taxis y hasta los policías conducen barcos, lanchas o “vaporettos”. Horas después de estar caminando y patoneando por sus puentes y callejones, la ciudad aún seguía sorprendiéndome. Iglesias, tiendas por doquier (acá todo es costoso), puentes, góndolas, agua. Me pregunto cómo llegaron a este punto, construir una ciudad entera sobre el agua que terminara siendo un símbolo del turismo internacional. Horas después nuestro anfitrión de Couchsurfing nos explicaría y daría respuesta a mi pregunta.

En torno a una cerveza y una conversación amena con otros anfitriones de Estados Unidos, nos cuenta parte de la historia de Venecia. Desde su origen, convive con el agua: los primeros habitantes (pescadores y cazadores), para escapar de las incursiones de los bárbaros, se refugiaron en esta laguna que desemboca del río Po, y a causa del terreno pantanoso, se vieron obligados a construir palafitos para vivir.

La ciudad era una de las potencias más importantes de la época gracias a su situación “privilegiada” entre marismas y aguas pantanosas ya que era un punto importante para el comercio entre Oriente y Occidente el cual fue decayendo por el descubrimiento de América que desplazó las corrientes comerciales.

Para muchos Venecia es sinónimo de romance, para mí era más una ilusión, era alimentarme de un sueño que muchas veces pensaba inalcanzable y demasiado costoso. Pero ahí estaba yo, de frente con ella, dándole vida a esa ilusión y haciendo realidad lo que creía tan imposible.

Venecia - Patoneando blog de viajes - Lina Maestre (4)

 

Cómo moverse dentro de la ciudad:

La mejor manera de recorrer Venecia es caminando y perdiéndose en sus puentes y callejuelas, pero si necesitan descansar después de varias horas, la mejor opción es el vaporetto, que es como un autobús acuático y es el medio de transporte público típico de Venecia para moverse dentro de la ciudad o hacia las otras islas de la laguna. La línea más conocida es la N. 1, que recorre el Canal Grande desde donde se pueden observar todos los palacios. La línea 2 también pasa por este canal pero va más rápido y que hace menos paradas.

Cómo Llegar

En Tren: La estación principal es Venezia Santa Lucia que llega directamente a la ciudad. Otra opción es la estación Venezia Mestre donde llegan los trenes inter-regionales que son más económicos y después tomas un autobús urbano para llegar a la ciudad. Puedes encontrar toda la información de trenes en su página web Tren Italia

En Avión: Pueden llegar al Aeropuerto Internacional de Marco Polo en algunas aerolíneas de bajo costo como Easyjet y Vueling.

Desde el aeropuerto Internacional Marco Polo pueden llegar a la ciudad por medio de los autobuses ATVO (precio unos 4€) los cuales llegan a la plaza Roma en 20 minutos. Pueden consultar el sitio de la empresa aquí www.atvo.it

También es posible llegar a Venecia desde el Aeropuerto de Treviso, situado a una hora al norte de la ciudad. Éste es el aeropuerto elegido por algunas compañías de bajo coste como Ryanair.

Para llegar desde el aeropuerto Sant’Angelo de Treviso hasta Venecia, hay un autobús de la misma compañía ATVO que realiza varias paradas: dos en Mestre, una de ellas en la estación de tren, y otra en Venecia, en la Piazzale Roma, que es el último lugar donde se puede llegar por carretera.  (Precio 10€).

4 Comments

  1. alejandro dice:

    Bonito articulo, muy a tener en cuenta para un futuro viaje.
    Gracias.

  2. carlos dice:

    hola lina. el problema es cuando sube el acqua alta hay que usar botas de goma yo tengo un par que llegan hasta la rodilla asi te da mayor proteccion. un abrazo

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